Una canción

Semana 3
La canción: Enola Gay




“It shouldn't ever have to end this way”
Hay ritmos que nos llegan mucho más que otros. Esa es la gracia de la música y, creo, que, del sintetizador, que nos puede transportar a la gloriosa época musical de 1980 (año de la grabación y publicación); de experimentación y sentimiento.

Este tema anti política belicista nos lleva al Reino Unido de los discos de vinilo de dos formatos. Su letra brilla, pero lo hace más la perfecta ejecución del sintetizador y ritmos electrónicos –si se puede llamar así–.

El título no viene de otra parte que del bombardero B-29 que dejó caer la bomba atómica ‘Little boy’ en Hiroshima en 1954. Desde entonces, mucho se ha especulado del nombre y la amplitud que puede tener. Algunos exploran la raíz de la palabra ‘enola’ y, otros discuten el significado en nuestros días del término ‘gay’, que genera tanto miedo y liberación por estas épocas. Además, porque soy defensor del uso de la palabra gay como adjetivo de alegría y viveza.

El tema centra su letra en una retórica contra las armas nucleares y los nombres que se usan para darle el rol a las armas de destrucción masiva.  Y, aunque uno se aparte de la canción, la perfecta ejecución instrumental puede gustar a casi cualquier mente.

"These games you play, they're gonna end in more than tears someday"
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Semana 2
La canción: Demasiado Corazón


“Después de todo, yo solo quedo con demasiado corazón”
Si algo genial y envolvente tiene la música es que nos relata situaciones cotidianas o extraordinarias, las musicaliza (obvio) para profundizarlas y darles cariz. Esta canción toma color gracias al maestro Willie Colón, el más prolífico de los arreglistas y cantantes salseros, en mi opinión. Esta canción de 1998 habla de la entrega de alguien que goza de tener un corazón demasiado grande, en peligros por lo que busca. Ese corazón, grande y a veces crédulo, sabe lo que es ir con perseverancia:

Si la vida y la muerte van juntas / vamos a poner fe en el amor. 
 En el pecho tengo la esperanza / y en la mente llevo una ilusión.... 
Es que nunca me doy por vencido porque tengo demasiado corazón...”.

Y la canción, como muchas, se adopta a las personas constantes, firmes y convencidas: “Lucharé contra viento y marea / pa poder ganar tu corazón…"

Todas estas letras permiten precisar cuándo un corazón grande, que no es contrito, sabe arrojarse, aunque haya heridas, es demasiado grande, es demasiado fuerte, es demasiado corazón para resignarse al dolor. 

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Semana 1
La canción: Fruit de la Passion



Tenía un año de edad cuando esta canción se hizo popular en los territorios galos. En mi infancia, quizás, la escuché un par de veces y luego desapareció, hasta marzo del 2018. 
En medio de una depresión, por una pelea con la persona que en ese entonces más quería, acudí a ir a la fiesta de cumpleaños de mi amiga Alejandra.
Pasadas las dos horas de la madrugada, sonó la canción más famosa de Francky Vincent: 'Fruit de la Passion'. 
Esa canción activó un circuito de dopamina y euforia en mi cerebro que quizás ni conocía o llevaba un buen tiempo sin sentir. Pasó luego lo inexplicable, sabía el coro de la canción. 
No es precisamente música de cámara; a mí me gusta la música real, la que nos toca y nos respira sobre los poros, la que nos hace sentir lo plausible y lo indecible. 
Por eso, esta canción es una invitación a bailar... Y a pasar un buen rato, aunque no es apta para amargados.
Esta canción se disfruta cantada, tarareada, bailada, como sea. Además, es divertido tararear lo que ni se entiende. Es la gracia de la música.

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